Un Tratamiento Psicológico es una intervención profesional, basada en técnicas psicológicas, en el que el psicólogo busca eliminar el malestar de otra persona o enseñarle habilidades adecuadas para afrontar diversos problemas de la vida cotidiana. Ejemplos de esto son ayudar a una persona a superar su depresión o reducir sus preocupaciones, trabajar una comunicación positiva con una familia con conflictos entre sus miembros, etc. Los psicólogos utilizan técnicas especializadas de evaluación y de tratamiento, cuya eficacia ha sido contrastada por la comunidad científica.
El proceso terapéutico implica escuchar con atención lo que el paciente tiene que decir y buscar qué aspectos personales, sociales, familiares, etc. son responsables o se están viendo afectados por el problema. También supone informar al paciente sobre cómo puede resolver los problemas planteados y emplear técnicas psicológicas específicas. El empleo de fármacos no es parte del tratamiento psicológico, aunque pueden combinarse ambos tipos de terapia cuando se considera oportuno.
El tratamiento psicológico puede llevarse a cabo a nivel individual, de parejas, familiar, etc. La intervención puede durar desde una o unas pocas sesiones (en situaciones de crisis o asesoramiento) hasta periodos más prolongados de tiempo. El número de sesiones depende del tipo de dificultades, de la frecuencia e intensidad de las mismas, así como de los objetivos propios de cada paciente.